domingo, 19 de noviembre de 2017

Yo estoy orgulloso de mí, pero Rasputín lo está más.



Mientras escribo esto esta feliz tarde de domingo post-academia + simulacro antes de merendar y dar un tranquilo paseo dominical antes de volver a home sweet home a ver una peli, lo tengo que decir. Tengo una sorprendente capacidad de salir vivo cuando media raza humana me gafa por no ser como los demás, por no querer seguir sus jueguitos hipócritas y seguir mis propias reglas, a la par que observo las tres reglas que rigen mi profesión: humanidad, servicio y corrección.

Basta con ir medio sábado a la sede de la academia en la que estoy preparando el MIR para ver que para muchos, el que aprobara Ginecología y Obstetricia, diciendo adios definitivo a quinto curso, les ha sentado como un disparo a lo Junior Soprano: en todo el páncreas. Los que siguen creyendo que soy un psicópata con una psique más cercana a los dioses que a los seres humanos están de luto nacional. Tanto que ni los oigo, ni los veo. Y es que la XV Promoción (alias "el ejército de Pancho Villa" o "Nueva Bélgica", debido a su bajo grado de unión y su alto índice de discriminación a los que no piensan como ellos y tienen otros principios, esto es, su racismo ideológico) está a puntito de salir por la puerta, pero, en vez de salir con uno menos, es muy probable (y cada día más, porque para eso estoy trabajando) que salga con la beca amarilla con lo que me consideran muchas personas: "la oveja negra". ¿Pero no les han dicho nunca a estos señores que el negro y el amarillo casan muy bien, pues lo vemos en la abeja de RUMASA y en diversos bichejos de la mami naturaleza? El ser duro de matar nunca fue tan caro... Rasputín estaría realmente orgulloso de mí.

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Tras el apoteósico aprobado de Gine (Nos vemos en el MIR, guapura. Besis y que vagi bé), la "Operación Gaudeamus Igitur" no puede ir mejor. El TFG avanza, el MIR avanza netas y las prácticas van bien. Máxilo fue muy estimulante y mis semanas en Anestesia están a punto de acabar. Me veo más de Anestesista (y de médico clínico, en general) que de cirujano, pues me he dado cuenta que mis habilidades manuales bajo presión decrecen. Ahora queda saber que pasa en Rayos, pues tiene todos los visos de convertirse en mi primera opción, pues me parece intelectualmente estimulante, elegante, con buena calidad de vida y con gran perspectiva de poder ayudar a las personas. Otra que sube hasta colocarse en la segunda posición es Psiquiatría, pues me parece apasionante, estimulante, también con una importante calidad de vida (me deja las tardes libres para ir al gimnasio y formarme) y me permite aprovechar una virtud que creo que tengo: soy muy analítico y me gusta examinar detalladamente todo lo que veo. Influye también que estuve muy a gusto en mis prácticas de estudiante en la Unidad de Agudos y en la Unidad de Conductas Adictivas, con maestros que me enseñaron muchas cosas, desde fundamentos legales y a respetar y a querer al paciente psiquiátrico, un paciente que, lo digo aquí y ahora: es igual que los demás, solo que sus problemas son diferentes a los de los demás, pues son problemas que nosotros no vemos, pero él sí ve, y por ello, requiere tanto cariño y respeto como el que podemos tener por los paciente con dolencias, por así decirlo, "físicas". Y el dar honor a esas personas, el ser su valedor principal, el sacarles adelante, acompañarles en sus momentos más bajos, el procurarles una vida mejor, bien vale una vida profesional entera, pues todo el mundo merece una mente sana, apegada a la realidad y en la que puedan tener los recursos para que, de forma autoeficaz, puedan iniciar la búsqueda de su propia felicidad de la forma más libre y satisfactoria posible.

Mis cambios físicos también van parejos a mis cambios emocionales. En los 11 meses que llevo haciendo dieta y los casi 5 que llevo yendo al Gym, me siento super guapo y en suma, me siento genial. ¿Vosotros sabéis la puñetera satisfacción que da tener autoestima, saber que funcionas bien, que el físico se empieza a parecer al intelecto (esbelto, ágil y de lengua afilada)  y que cada día funcionarás mejor y te sentirás mejor? Este cambio es lo que más necesitaba. Y me está sentando genial. Que pena que mucha gente que debería haber podido disfrutarlo más y haberse beneficiado de esta transformación llega un poco tarde para terminar de verla. Muchas buenas personas ni siquieran la han visto. Yo a esas personas, muchas de ellas en otros lugares lejos de aquí, les digo: Ojalá estuvierais aquí para verme mejor que cuando me visteis por última vez.


Turismo de Extremadura patrocina esta añoranza a vosotros. ¡Se os quiere!

Me despido de vosotros hasta el próximo post con una petición personal. Si no tengo más noticias que contaros para antes de Navidad, os pido un favor: No consumáis productos belgas ni viajéis a Bélgica estas Navidades. En particular, chocolate belga. Bélgica es un país racista, gamberro, que tiene acogido, junto con todos los yihadistas,  a un enemigo de España, que es el Sr. Carles Puigdemont i Casamajó, sobre el que pesa una Órden de Busqueda y Captura Internacional  tramitada por la Audiencia Nacional por los delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. Hemos de presionar al Reino de Bélgica para que nos devuelva a nuestro enemigo público nº1 y podamos someterle a la justicia española como a un ciudadano más. Y por ello, hasta que no nos devuelvan a Carles Puigdemont y a los otros miembros del Govern rebelde que están con él en vez de en prisión. Digamosle alto y claro a ese país de racistas, que hasta antes de ayer tenían a los niñitos congoleños exhibidos en los zoológicos como si de jirafas, elefantes o del "negro de Banyoles" se tratara, que España puede ser muchas cosas, pero no es el país basura que son ellos. ¡DADNOS A PUIGDEMONT Y AL RESTO DE TRAIDORES!



Y por supuesto, res de res de productes catalans! En vez de eso, embutidos de Castilla, cava Aragón y Comunidad Valenciana y marisco gallego o de Asturias. Que la solidaridad tenga premio y el racismo y el supremacismo un sonoro castigo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

PRÓLOGO CURSO 2017/18: Nosotros, a lo nuestro, que es nuestro estilo de vida.



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Cada primero de setiembre, suelo publicar una declaración de principios que marca mi hoja de ruta para los siguientes nueve meses. Esta, de hecho, va a ser la última. Va a ser la última porque este es mi último año como estudiante universitario. No habrá más declaraciones de ese estilo a partir de que me pongan la beca dorada y resuene en nuestros oídos el "Gaudeamus Igitur" a todo trapo. Pero para el que no se haya enterado, es importante que sepa de qué voy a ir este curso.

Este curso es especial no porque tenga que resolver mis deudas pendientes con Ginecología y Obstetricia, sino porque también es el último y aunque vas más desahogado, tienes aún algunas cositas que hacer, como hacer el TFG, preparar el MIR, Medicina Legal y Forense, el curso del código MEGA, en fin... Cositas que van quedando y que me van a tener entretenido, junto con el gimnasio, los libros y la consola, además de alguna fiesta a la que vaya y los saraos propios de la graduación, el viaje de fin de carrera (ya hablaré de él), la organización de fiestas varios y el vídeo (ahora dedicaré un pequeño fragmento al tema del vídeo de la graduación, uno de esos elementos que sacan lo peor de nosotros, como el diseño de los grupos en segundo, la crisis de Farma y esas cosas que parece mentira que las hagamos entre colegas de una profesión que requiere trabajo EN EQUIPO, pero bueno, se ve que algunos no se han enterado aún y siguen haciéndote la sucia, como si esto en vez de la universidad fuera el instituto...) y entre esas y otras historias más, nos transportamos mágicamente al precioso momento en el que nuestro profesor de genética nos formula el juramento hipocrático.


Ni decir tiene ya que mi objetivo primordial es colocarme en sobre los hombros la beca amarilla (es similar a la de la imagen) el próximo mes de junio y que estoy dispuesto a todo, cueste lo que cueste y caiga quién caiga con tal de hacerlo. ¿Qué hace que esté dispuesto a aplicar métodos maquiavélicos con tal de graduarme? Por dos razones: en primer lugar, porque lo tengo al alcance de mi mano el salir este año por la puerta grande. Y en segundo lugar, porque, al tiempo que me van a dar la beca amarilla, se la darán a muchos rufianes y unas cuantas brujas que no se merecen ser llamados doctores o doctoras, sino graduados en medicina con menos escrúpulos que Al Capone y muchos amigos importantes que han permitido que terminen. Esas personas, por mucho que las notas les acompañen más que a mí y tengan un expediente mejor que el mío (que ya veríamos si eso es verdad, que Albacete es implacable e igual para todos), no tienen una capacidad de preocuparse sinceramente ni de darse a los demás hasta el nivel que yo realmente (con mis limitaciones, claro está) puedo darme. Pero bueno, supongo que ellos también están de enhorabuena: han acabado la carrera más dura sin tener un ápice de vocación ni de sentimiento hacia la profesión médica. Han estudiado esta carrera como podían haberse licenciado "de debó" (es decir, estudiando y tomándoselo en serio como para hacerlo razonablemente bien y no acabar sirviendo BigMacs en un McDonalds con un doctorado) en Derecho, en Ingeniería Naval o en Políticas en la Complutense. Felicidades, ahora os viene el reto grande: ejercer una profesión sin amarla incondicionalmente, a pesar de los días malos. 

Decía Confucio: "Ama tu trabajo y jamás tendrás que ir a trabajar". Espero de corazón que algún día dejéis de ir a trabajar, porque encontréis ese amor por vuestro trabajo. En vuestra mano está, porque como decía el gran JJ: "Lo que hagas con veinticuatro, lo harás con sesenta y cuatro, pero habrá una diferencia: ya serás tú y no podrás cambiar". Si veis que habéis vivido la carrera como un método seguro para conseguir un Mercedes, un bungalow en Almería y un iPhone y no habéis visto más allá de eso ni habéis sentido misericordia, mi más sentido pésame, porque no han aprendido una mierda en los últimos seis años y, aunque volvieran a empezar, jamás aprenderían nada. Serán ricos en materia, pero pobres en espíritu y, sin duda, dignos de lástima por recibir esa beca amarilla, ese baldón amarillo para ellos.

Con una fauna como la que os describo y una flora muy escasa y mayoritariamente, repartida entre la XIII y XIV promoción de mi universidad (que son mis hermanos mayores y a los que les debo, junto con mis maestros, el honor de llegar hasta este punto) y, ergo, fuera de mi día a día habitual, me lo ponen muy fácil para hacer lo que tengo que hacer: yo, a lo mío, a mi estilo de vida, a mi estudio, a mi gimnasio, a mi MIR, a mi TFG, a disfrutar del final de la carrera, del camino de la victoria, a graduarme y de la preparación de la oposición. Y cualquier persona que esté bien de la cabeza pensará en la misma dirección. Eso no quita que tengamos que ser educados, amables, sensibles y empáticos con los que nos rodean, sobre todo si son buenas personas que nos quieren. No quita ello que no esté abierto a la aparición de una chica especial que pueda hacerme sentir mejor o que al menos quiera pasar unos ratos agradables conmigo -ratos de cama y de lo que no sea de cama-. Pero no seré yo el que espere que el mundo gire a mi alrededor de forma pasiva: yo haré que gire en la dirección que me interese, y la manera de hacerlo, es estar enfocado en cosas que me llenen, en mantener mi vida dinámica y saludable y en vivir una vida repleta de vivencias y experiencias.

En cuanto al tema del viaje: Como ya he dicho, tengo varios tipos de compañeros de promoción: los que son como hermanos; los que me dan igual, pero eventualmente (no conviviría con ellos habitualmente, pero una vez al año...) podría hacer piña con ellos; y por último, los que me detestan sinceramente, bien porque son el arquetipo de aliado mangina que oculta su deseo de oler las bragas a toda la población femenina de medicina o por sus ideas políticas, religiosas, sociales o porque no concibe la vida como yo la veo. Si ya es difícil convivir entre las cuatro paredes del alma mater, no quiero ni pensar lo que debe ser convivir en nuestro tiempo libre, en un país extranjero, compartiendo habitación y más aún si algunos se ponen sinceramente, muy violentos. Y más aún cuando lo más probable es que la gente se quiera apuntar para ir a México, tal y como llevan haciendo dos promociones. Yo de entrada no voy a ir a un país en el que es más probable que te secuestren a que te roben y menos con un grupo enorme de gente de los cuales puedo afirmar que un tercio me odia. Y luego no hablemos de lo que supone compartir habitación con determinados personajes y como se ponen esas personas cuando beben (digamos que algunos se ponen como Mike Tyson... Y no porque boxeen, precisamente). Y si le ponemos que tengo un miedo fundado a que nos hagan un Ayotzinapa... Pues veo difícil que me anime a ir al viaje de fin de carrera. ¿Eso quiere decir que Raquis se queda en tierra muerto de risa? Para nada. Tengo varias alternativas para un posible viaje y si no, siempre puedo tomarme una semana de asueto en un apartamento en pleno mes de febrero en algún sitio que no revelaré hasta que haya regresado o avanzar con el TFG o el MIR. Tener vacaciones en enero o febrero es como, por así decirlo, estar de veraneo en pleno invierno y sin que te de la sensación de que en la calle vive toda la ciudad. Algo se me ocurrirá.

Sobre el tema del vídeo de la graduación: me he propuesto a mí mismo para que yo les haga a medida la banda sonora y si quieren alguna escena más para reírnos, así como actor y realizador. Espero que sea una experiencia muy enriquecedora, y no haya problemas, porque si no, me parece que haré como mi amigo Mambí y voy a pasar del asunto y me dedicaré a dejar pasar los días hasta la graduación. Mi intención es salir en el video como actor y escogerles la banda sonora. A ver qué me dejan hacer y hasta que punto los egos de algunos se resienten.

En suma: quiero un año tranquilo, en el que si no me entero de nada ni hablo apenas con alguien fuera de mi zona de seguridad, mejor. Quiero estudiar mucho, hacer mucho deporte, jugar mucho con la consola, estar mucho con mis amigos y, si puedo, disfrutar de toda la compañía femenina que pueda y si ellas son buenas y se lo ganan, pues puede que haya sorpresas...

Me voy a ver Narcos, ¡hasta la próxima!

martes, 29 de agosto de 2017

Puede que nada cambie, pero aún así tengo que hacerlo.

Puede que este proceso no sirva para nada, pero tengo que hacerlo.
Puede que las cosas no terminen de funcionar, pero tengo que hacerlo.
Puede que en mi futuro destino el ambiente sea peor que en el nído de víboras en el que me graduaré, pero tengo que hacerlo.
Puede que termine más solo que la una, pero tengo que hacerlo.
Puede que mi único desahogo sea el deporte, pero tengo que hacerlo.
Puede que no conozca jamás el amor, pero tengo que hacerlo.
Conozco todos los riesgos, pero tengo que hacerlo.

Porque si me quedo aquí, no habrá mañana.
Porque si no echo el pie adelante, no habrá nada que se pueda ganar.
Porque si no escapo, no habrá una segunda oportunidad.
Porque si no utilizo el MIR para escapar, no habrá ni la más remota posibilidad de un futuro mejor.
Porque quedarse aquí es la muerte, y yo quiero vivir mejor.

sábado, 19 de agosto de 2017

Cosas que debes saber de mí.

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1. Espacio. Soy propenso a hablar demasiado de mí y es una cosa que hace que me odie a mí mismo. No quiero atormentarte mis experiencias así de bote pronto, no quiero contarte qué me hace estar encerrado durante mis horas muertas en los auriculares de mi teléfono o leyendo una novela. Si eres bueno/a y tienes sincera curiosidad y no ganas de convertirme en la comidilla del Hospital, puede que algún día te lo cuente. Si no, hazme preguntas y crea misterio alrededor de tí para que yo te pregunte. Si no, en palabras de la DGT: respeta la distancia de seguridad.

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2. Dime la verdad. Dime desde el día 1 qué esperas de mí. No me engañes, no me tortures psicológicamente. Como dirían mi padre: si me quieres, dímelo, y si no, vete al carajo. 
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3. Si eres mujer y tienes interés en mí para algo más que amistad, no me marees. Sé clara y directa -no quiero decir con ello basta-. Mi vida no ha sido un camino de rosas. No es que viviera en el oeste de Philadelphia, en Sarajevo o en Soweto, pero tengo mis traumas del pasado muy a flor de piel. Sedúceme como si sedujeras a un chico que está enfermo del corazón: con sinceridad y ternura. Hazle arder, pero con mucha ternura. Haz que desee coger tu mano, besar tus labios, dormir contigo (Una pista: me vuelven loco las chicas súper dulces). Pero no le hagas vivir en una tormenta de arena, como diría Ivan Ferreiro. En suma: las pruebas, las justas, y si te pasas, acepta una reprimenda en forma de mirada reprobatoria y si te pasas, te lo haré pagar muy caro. Y ten cuidado: soy impredecible y no sabes por dónde te puedo salir si te pasas de lista. Pero eso no es tu problema porque no te vas a pasar de frenada... ¿O no?

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4. Búscame. En serio. Si te caigo bien, búscame. Sobre todo, los primeros días. Probablemente en una de mis múltiples reencarnaciones estaba un gato siamés, así que ya sabes como funciono: búscame las primeras veces. Y dame muchos mimos. Quizás si me das los suficientes, te aparezca a buscar para que me des charleta, comamos juntos o quizás vayamos de cañas.


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¿Ez a mí, pintamonah?

5. Dime un buen gimnasio. Hacer deporte para mí es una necesidad básica, como lo es respirar. El deporte me equilibra la cabeza, hace que esté sanamente cansado y pensando en mis cosas, intentando estar equilibrado. El deporte ha sido uno de los pilares de la persona que conoces. Foméntalo y haz que siga siguiendo su camino de deporte y vida saludable. Me gustan los gimnasios abiertos, estilo americano, con público femenino y masculino y música movida.

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6. Puedo ser tan divertido y tan aburrido como quieras. En tu mano está quién quieres ver. El frío ángel de pijama que te pone midazolanes y hace raquianestesias o al "Residente Calle 13" que te hace rimas mientras te rellena el protocolo de anestesia y te hace "sentilte callejera", señorita intelectual ;).

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¿Qué tú querer tomar cervezas conmigo cuando tú no decirme ni "Buenos días"?¿Qué confianzas ser esas, putón desorejado? Yo no ser tu amigo. Yo ser Presidente de República Comunista Imperial de Rusia y macho alfa por antonomasia. Tan alfa que no necesitar barba de leñador ni voz de espartano para hacer que te corras en bragas como Natacha al ver mis comparecencias en Duma. Déjate ese falso compadreo barato para tus amigas de borrachera. Y no esperes de mi sonrisa alguna. Yo solo sonreír cuando cobro.

7. No hablemos de política y si hablamos de ello, como si fuéramos analistas. Saca el Maquiavelo que llevas dentro, desembarázate de los prejuicios y hazme disfrutar.

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¡Segundos fuera!

8. No juzgues como Raquis se abre paso en el mundo. En serio. No me juzgues. No hagas demasiadas preguntas. Algún día, tendrás respuestas. Pero no pienses en si soy demasiado políticamente incorrecto. Es mi forma de abrirme paso en este mundo. Si no te gusta, como diría cierto conocido mío: please, go away.

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... Y dijo el apostol, ¡las putas manos al aire y dónde pueda verlas! ¡Tú, morena, a la cafetería a por un café doble, y por doble entiendo un café como Dios manda que despierte como el toque de diana, no aguachirle para abuelas! ¡Y tú, mangina pierdemisses, límpiame los crocs con la lengua! En cuanto a tí, pobre diabla destinada a sufrir... ¡Abanícame con la historia del REA-11, que es ligerita y hoy hace calor...! ¿O es porque me subes la temperatura, picarona...? ;)

9. Si me ves con los cascos, ponte en un sitio en donde te pueda ver y tócame antes de ponerte a hablar conmigo. Si no, me voy a asustar y puede que diga alguna imbecilidad fruto del sobresalto. Cuando estoy escuchando música o enfrascado en algo, suelo estar muy sumido en mi riquísimo mundo interior, probablemente el más rico mundo interior del mundo. Es como si me gritas mientras duermo "¡Fuego!". Ten cuidado, por favor :S .

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¿Se ha ido ya el hijueputa que me ha pegado el susto de mi vida?

10. Si te ganas mi cariño, felicidades: tienes un tesoro. Consérvalo. O píérdelo. Es tu elección. Haz lo que debas hacer o lo que no debes hacer. Es cosa de tí.

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Camina en mi niebla. Ojalá me encuentres.

Eso es todo. Ahora os dejo con una canción.


sábado, 12 de agosto de 2017

La sala de espera

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Cuando tomas la decisión de hacer algo con tu existencia, apuntarte al gimnasio, intentar sacarme el permiso del coche, terminar la carrera (eso no es una obligación, es un deber para mí), tratar en lo humanamente posible de mejorar como persona y mejorar mi imágen física y espiritual y estás en un entorno que en un 90% no te va a reconocer ni bajo los efectos de la heroína que has mejorado como ser humano, como posible amante, como atleta y como ser social, y, ante tal frustrante realidad, decides, como ya he dicho en anteriores posts, que mi futuro se escribirá lejos de mi ciudad, en un nuevo y quizás mejor comienzo en otro lugar, entras en lo que se llama "la sala de espera": Has encontrado tus áreas débiles, conoces tu lugar, les estás poniendo remedio, pero eres consciente que para que ocurra dicha mejora se haga 100% efectiva te tienes que pirar, cortar amarras, hacer un hard reset y comenzar de nuevo en otro lugar, rezando a todo el santoral católico que todo salga un poquito mejor, porque aquí te han calado y no te van a dar más chances. Debes salir cuanto antes si no te quieres convertir en esas personas que solo sonríen el día que el cheque ingresa en el banco con el sueldo del mes y evitan así caer en exclusión social otro mes más, pues no tienen más apoyos que sí mismos.

El problema de la "sala de espera" es el siguiente: de ahí hasta que te quieres ir, hay un largo periodo en el que pueden pasar muchas cosas o ser como cuando el pueblo de Israel vagó por el desierto cuarenta años. O puede cambiar tu vida a mejor o, directamente, no cambiar y convertirse en un martirio que deseas que termine cuanto antes y aumentar tu deseo de huir y de empezar una nueva vida que, por favor, sea al menos un poquito mejor que la siguiente y tengas la buena fortuna de toparte con gente comprensiva y bondadosa dispuesta a darte ese nuevo comienzo y a darte la oportunidad de introducirte en un círculo social en el que se reunan las condiciones óptimas para poder tener aquellos logros que no se pagan con la Visa Oro. Has encontrado una puerta de salida, el botón de reset, pero hasta dentro de un rato no lo abren. Y te toca esperar. Te toca esperar y te sientes frustrado, te subes por las paredes. Ahora que has encontrado algo, que vaya usted a saber si será mejor, peor, mediopensionista o horriblemente malo, pero es la puerta que tienes que coger si quieres tener una ratio de probabilidades de éxito mayor que si te quedaras aquí y te dedicaras a lamer culos para limpiar tu nombre.

Quizás lo bueno que tiene la situación es que en la "sala de espera" hay mucho tiempo para pensar, hilar cosas, prepararse para el salto a la siguiente fase de tu existencia y, en suma, ver que todo puede ser del color de rosa. Pero también, si te persigue un pasado horrible, muchas malas lenguas y una serie de mentiras creadas en torno a una figura intransigente y autoritaria, quieres empezar a ver resultados cuanto antes. Y más cuando los últimos acontecimientos no te hacen sentirte el hombre más afortunado de la Tierra: intenté hacer una amiga (una amiga simplemente) y a esa supuesta "amiga" se la tragó la faz de la Tierra sin saber por qué porque no te dio ni una explicación y tenía hasta apalabrada la próxima quedada. Menos mal que tengo a mis amigos (los que de verdad me soportan, en las buenas y en las malas), la literatura, el gimnasio para ponerme fuerte y el permiso de conducir para hacer algo con mi existencia, porque si no... La sala de espera se me haría muy cuesta arriba.

Y tú, ¿estás en la sala de espera?

miércoles, 26 de julio de 2017

¡Mi gimnasio, libre de postureo, por favor! Como tener una vida sana sin morir en el intento.




Para los que os hayáis perdido con mis líos con Benihime y con Tontuela, me he apuntado a un gimnasio por los próximos 3 meses. Y después de seguir, otros tres meses y así, hasta que me tenga que ir a hacer la residencia (si por un casual me quedara, seguiría en el mismo gimnasio). No obstante, hay una pregunta que me plantea mucha gente y que nunca respondo, salvo casos muy puntuales: ¿A qué gimnasio vas? Y algunos diréis que qué bordería, que podría beneficiar a mi gimnasio haciéndole publicidad y tal. Pues ahora es el momento de explicar por qué no quiero.

La razón por la que no quiero decir a qué gimnasio voy es porque mucha gente de mi entorno es muy amiga del postureo y ya está en una forma física más fuerte que la mía porque llevan más tiempo yendo y no se acuerdan muchos ya lo que era ser del pelotón de los torpes. Además, cada vez que un sitio se pone de moda, se masifica, y mi gimnasio no es el gimnasio más grande de Albacete. No quiero pelearme por una pesa en una clase de entreno funcional. Pero la razón principal es el postureo: al gimnasio se viene a unir cuerpo y mente. Y si haces migas con los amiguis, compiyoguis, y puedes ligar mucho entre los tetes del gym o te conviertes en la próxima cachonda de Instagram a la que siguen todos los tíos de la ciudad y que presume de palmito de diosa griega y de vida crudiveganglutenfree Fitness de Nestlé, me alegro por tí, pero lo primero es enchufarse a la rutina quemagrasa y tonificante para que puedas comerte esa hamburguesa del Foster's Hollywood sin sentirte mal por ello. Lo demás, es innecesario y tóxico para los que te rodean. Tu deber es dejar el mundo, si puedes, si no mejor, igual que lo encontraste. No veo a muchas personas de mi entorno capaces de no hacer burla o comentarios jocosos del que va con la lengua fuera en clases de Cardio-Box mientras esas personas vuelan como pajaritos. No me los veo capaces de animar a las personas a ser mejores o a dar lo mejor de sí. Viven borrachos de su ego más de lo sanamente recomendable y necesario, y eso los convierte en pipol tope tóxica.

Y lo que es más grave, son una potencial distracción que te alejan de tu objetivo de estar mejor física y mentalmente. Otra forma de verlo. ¿Estudias igual en la biblioteca con gente normal que estando hincando codos al lado de Melania Trump? No, porque a Melania la querrías conocer y te pondrás de charleta con ella. Y lo mismo con gente que conoces un poco del hospital o de la facultad. Si los ves y están postureando o, lo que es peor, como diría Calle 13, esas nalgas de 14 quilates de pura boricua te hechizan y te hacen explotar la voluntad como palestino (somos humanos, tenemos ganas de follar), muchos seres con poquito espíritu o mínimo grado de automotivacion mandarán a la porra el planning del día y se pondrán a hablar, a coquetear con una persona que probablemente sea mentalmente más fuerte que ellos y les haga llaves de jiu-jitsu mentales, en el mejor de los casos les soloamiguearán porque es una buena persona y, en el peor de los casos, como hacen muchas, tienen al novio cerca, le silban y cuando te despiertas estás en el box 9 del servicio de Urgencias tras haber visto a San Pedro por unos minutos, porque el tío te ha dado hasta en el carnet de identidad (con parte de razón) y te has zampado las hostias sin saber siquiera de dónde venían. Por ello, si vienes de ser alguien que no ha sido el más querido ni el más popular, ni tampoco eres el principe de los posturetas, por tu salud mental y física, ve a un gimnasio en el que no conozcas a nadie, porque tías buenas hay en todos los gimnasios y, créeme, las chicas que conoces te van a parecer bastante feuchas, pero a estas no las conoces, y hay una barrera que te ayuda a ver, oír y callar, centrarte en tu cuerpo y entrenar. De vez en cuando, con disimulo y discreción, echas un ojo, pero... céntrate en ti y en tu cuerpo.

Otra de las razones por las que lo mantengo en secreto es porque el gym forma parte de mi restauración vital para un pronto retorno a la vida social y para alcanzar la mejor versión de mí mismo y los objetivos propuestos. No quiero que nadie me vea hacer un trabajo que tenemos que hacer todos en nuestra mismidad, en nuestra vida interior, con un compromiso adquirido con nosotros mismos. Además, el deseo de hacer deporte y estar más sano y fuerte física y mentalmente debe nacer de ti. No de querer ser el que se ligó a la guapa de su lugar de trabajo por ser un tete, sino de querer ser una persona que sea estimulante, equilibrada y capaz de vivir en un mundo que a todos nos es hostil e injusto.

Ahora os preguntaréis: Si hubieras coincidido con un compañero o coincidieras en un futuro con compañeros de trabajo, o no tuvieras más remedio que ir a un gimnasio en el que fuera medio hospital que conoces, ¿irías? Si, sin duda, pero advertido de los peligros del postureo y porque sé que en esa etapa estaré mucho más fuerte mentalmente, capaz de disociar la vida profesional de la vida personal mucho mejor y que ya tenemos unas edades y unos galones para estar serios y no hacer el imbécil. Además, el deporte es salud y eso prevalece a un entorno que eventualmente podría ser hostil,

Y con esto termina el post de hoy, que quiero ver los Soprano. Hablamos.

domingo, 16 de julio de 2017

No es país para hablar de política.

Soy español, y soy una persona que ha seguido de cerca la catársis política que ha vivido este país desde la caída del segundo gabinete del presidente Zapatero (cuyo principal legado es el matrimonio gay, la Alianza de Civilizaciones, la prestación de los 420 € de los parados de larga duración y Podemos, sin olvidarnos tampoco del mito de su ministra de cultura, apodada para los mármoles de la historia como la "Sindescargas", de infausta memoria para muchos internautas y muchos creadores). He seguido con interés el salto nacional de Ciudadanos y el nacimiento del movimiento político de Podemos, desde el día que apareció por primera vez Pablo Iglesias diciendo que a la derecha le olían los pies a franquismo hasta la fagocitosis del histórico Partido Comunista de España por parte de Podemos. Se han producido reformas importantes y un funcionamiento muy interesante e insólito del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, con una mayor variedad de posturas y en el que se ha escenificado un panorama que nos pone a un nivel democrático superior. Sin embargo, en la calle parece que aún el cambio político no haya llegado. España aparentemente está dividida entre rojos muy rojos y azules muy azules.Y es que desde el descalabro político del PSOE y su fingido giro a la izquierda (tan falso como el de Zapatero, que logró que cambiara el nombre de Izquierda Unida a Izquierda Hundida), España es un reflejo de sus creadores de opinión, divididos mayoritariamente en dos corrientes: los fans de Jorge Guillén y los que creen que no tuvimos bastante giro a la izquierda con Zapatero. Son radicalmente opuestos, pero, ¿sabéis?, son iguales. Igual de intransigentes e igual de incapaces de ver más allá de lo que sus líderes espirituales, con el pelo más o menos largo o la barba más o menos poblada, con más o menos cara de pantócrator románico, más o menos filobolivarianos, les comentan.

Los fans de Jorge Guillén creen en que viven atrapados en el poema Perfección, del mismo poeta de la Generación del 27: creen que el mundo está bien hecho desde el día 6 de diciembre de 1978, que nada hay que cambiar porque siempre todos (craso error) hemos vivido de maravilla desde que se firmó y entró en vigor la constitución. La Ley de Leyes es la sacrosanta excusa para no cambiar nada de la sociedad, aunque eso implique ignorar el mundo en el que vivimos y olvidarnos que estamos en 2017, no en 1978, que la Unión Soviética cayó y que el Muro de Berlín solo es un infame borrón en la historia de Alemania. Por su parte, los que creen que no tuvimos giro a la izquierda suficiente con Zapatero son unas personas que comparten la paranoia de la derecha, pero con otra dirección: creen que vivimos en una dictadura franquista (cuando hace más de 40 años que Franco falleció), en poco menos que un país fascista, machista, y clasista, absolutamente irrespirable, en el que todos los empresarios son unos malvados malechores y que cada movimiento político o económico procedente de una mano que no sea el Estado es poco menos que una infame conspiración neoliberal y heteropatriarcal prodecente del IBEX35 y de su cuñado Remigio, que es de la cuerda política opuesta y le han ascendido mientras él sigue cobrando el mismo sueldo desde hace 12 años.

Por muy diferentes que parezcan, ambos comparten un denominador común: separan a las personas, las enfrentan (recuerdo aquella Navidad en la que nos llamaron a votar y en la que probablemente más de un hijo perroflauta -que no hippilongo- o un cuñado autoparodia del calvinismo acabaron en el hospital o en el cuartelillo de la Guardia Civil) y lo que es peor, aspiran a mantener situaciones insostenibles para mantener ciertos intereses y ciertos principios en el poder que distan mucho de ser las familias o "la gente normal", el desarrollo industrial o el "rescatar a la gente antes que a los bancos". Y a los que piensan distinto de ellos, los llaman o "populistas", "inmaduros", "pichones", "peligrosos marxistas carentes De Dios" o "fascistas", "fachas", "cuñaos" (aquí, sin justificación". En definitiva, repiten consignas.

Y lo que es más triste de esto es que se creen que son súper abiertos de mente, cuando su mente va pareja con su sexualidad: se creen John C. Holmes o Emmanuelle, pero moral, sexual y políticamente son más estrechos que sus abuelos, combatientes de la guerra civil y/o fervientes católicos o seguidores de las directrices del Partido. Por ello, España es uno de los peores países para hablar de política, con permiso de Argentina, el Irán Islámico, Corea del Norte, Cuba, Venezuela o cualquiér régimen autoritario.

Hasta que los españoles no aprendamos a separar nuestros principios políticos de lo personal, hasta que los españoles no nos liberemos de prejuicios, este país va a estar en punto muerto, con 17 millones de personas trabajando para los demás y el resto viviendo, con mayor o menor grado de merecimiento, de los demás, y, lo que es más grave, incapaces de debatir de cosas serias. Y si esa intransigencia nos trae más Jorge Guillén con más fingido calvinismo o más progresismo dicho desde el salón de casa y desde una posición de condescendencia máxima que lo hace lo más hipócrita y menos creíble de la historia.