martes, 29 de agosto de 2017

Puede que nada cambie, pero aún así tengo que hacerlo.

Puede que este proceso no sirva para nada, pero tengo que hacerlo.
Puede que las cosas no terminen de funcionar, pero tengo que hacerlo.
Puede que en mi futuro destino el ambiente sea peor que en el nído de víboras en el que me graduaré, pero tengo que hacerlo.
Puede que termine más solo que la una, pero tengo que hacerlo.
Puede que mi único desahogo sea el deporte, pero tengo que hacerlo.
Puede que no conozca jamás el amor, pero tengo que hacerlo.
Conozco todos los riesgos, pero tengo que hacerlo.

Porque si me quedo aquí, no habrá mañana.
Porque si no echo el pie adelante, no habrá nada que se pueda ganar.
Porque si no escapo, no habrá una segunda oportunidad.
Porque si no utilizo el MIR para escapar, no habrá ni la más remota posibilidad de un futuro mejor.
Porque quedarse aquí es la muerte, y yo quiero vivir mejor.

sábado, 19 de agosto de 2017

Cosas que debes saber de mí.

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1. Espacio. Soy propenso a hablar demasiado de mí y es una cosa que hace que me odie a mí mismo. No quiero atormentarte mis experiencias así de bote pronto, no quiero contarte qué me hace estar encerrado durante mis horas muertas en los auriculares de mi teléfono o leyendo una novela. Si eres bueno/a y tienes sincera curiosidad y no ganas de convertirme en la comidilla del Hospital, puede que algún día te lo cuente. Si no, hazme preguntas y crea misterio alrededor de tí para que yo te pregunte. Si no, en palabras de la DGT: respeta la distancia de seguridad.

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2. Dime la verdad. Dime desde el día 1 qué esperas de mí. No me engañes, no me tortures psicológicamente. Como dirían mi padre: si me quieres, dímelo, y si no, vete al carajo. 
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3. Si eres mujer y tienes interés en mí para algo más que amistad, no me marees. Sé clara y directa -no quiero decir con ello basta-. Mi vida no ha sido un camino de rosas. No es que viviera en el oeste de Philadelphia, en Sarajevo o en Soweto, pero tengo mis traumas del pasado muy a flor de piel. Sedúceme como si sedujeras a un chico que está enfermo del corazón: con sinceridad y ternura. Hazle arder, pero con mucha ternura. Haz que desee coger tu mano, besar tus labios, dormir contigo (Una pista: me vuelven loco las chicas súper dulces). Pero no le hagas vivir en una tormenta de arena, como diría Ivan Ferreiro. En suma: las pruebas, las justas, y si te pasas, acepta una reprimenda en forma de mirada reprobatoria y si te pasas, te lo haré pagar muy caro. Y ten cuidado: soy impredecible y no sabes por dónde te puedo salir si te pasas de lista. Pero eso no es tu problema porque no te vas a pasar de frenada... ¿O no?

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4. Búscame. En serio. Si te caigo bien, búscame. Sobre todo, los primeros días. Probablemente en una de mis múltiples reencarnaciones estaba un gato siamés, así que ya sabes como funciono: búscame las primeras veces. Y dame muchos mimos. Quizás si me das los suficientes, te aparezca a buscar para que me des charleta, comamos juntos o quizás vayamos de cañas.


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¿Ez a mí, pintamonah?

5. Dime un buen gimnasio. Hacer deporte para mí es una necesidad básica, como lo es respirar. El deporte me equilibra la cabeza, hace que esté sanamente cansado y pensando en mis cosas, intentando estar equilibrado. El deporte ha sido uno de los pilares de la persona que conoces. Foméntalo y haz que siga siguiendo su camino de deporte y vida saludable. Me gustan los gimnasios abiertos, estilo americano, con público femenino y masculino y música movida.

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6. Puedo ser tan divertido y tan aburrido como quieras. En tu mano está quién quieres ver. El frío ángel de pijama que te pone midazolanes y hace raquianestesias o al "Residente Calle 13" que te hace rimas mientras te rellena el protocolo de anestesia y te hace "sentilte callejera", señorita intelectual ;).

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¿Qué tú querer tomar cervezas conmigo cuando tú no decirme ni "Buenos días"?¿Qué confianzas ser esas, putón desorejado? Yo no ser tu amigo. Yo ser Presidente de República Comunista Imperial de Rusia y macho alfa por antonomasia. Tan alfa que no necesitar barba de leñador ni voz de espartano para hacer que te corras en bragas como Natacha al ver mis comparecencias en Duma. Déjate ese falso compadreo barato para tus amigas de borrachera. Y no esperes de mi sonrisa alguna. Yo solo sonreír cuando cobro.

7. No hablemos de política y si hablamos de ello, como si fuéramos analistas. Saca el Maquiavelo que llevas dentro, desembarázate de los prejuicios y hazme disfrutar.

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¡Segundos fuera!

8. No juzgues como Raquis se abre paso en el mundo. En serio. No me juzgues. No hagas demasiadas preguntas. Algún día, tendrás respuestas. Pero no pienses en si soy demasiado políticamente incorrecto. Es mi forma de abrirme paso en este mundo. Si no te gusta, como diría cierto conocido mío: please, go away.

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... Y dijo el apostol, ¡las putas manos al aire y dónde pueda verlas! ¡Tú, morena, a la cafetería a por un café doble, y por doble entiendo un café como Dios manda que despierte como el toque de diana, no aguachirle para abuelas! ¡Y tú, mangina pierdemisses, límpiame los crocs con la lengua! En cuanto a tí, pobre diabla destinada a sufrir... ¡Abanícame con la historia del REA-11, que es ligerita y hoy hace calor...! ¿O es porque me subes la temperatura, picarona...? ;)

9. Si me ves con los cascos, ponte en un sitio en donde te pueda ver y tócame antes de ponerte a hablar conmigo. Si no, me voy a asustar y puede que diga alguna imbecilidad fruto del sobresalto. Cuando estoy escuchando música o enfrascado en algo, suelo estar muy sumido en mi riquísimo mundo interior, probablemente el más rico mundo interior del mundo. Es como si me gritas mientras duermo "¡Fuego!". Ten cuidado, por favor :S .

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¿Se ha ido ya el hijueputa que me ha pegado el susto de mi vida?

10. Si te ganas mi cariño, felicidades: tienes un tesoro. Consérvalo. O píérdelo. Es tu elección. Haz lo que debas hacer o lo que no debes hacer. Es cosa de tí.

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Camina en mi niebla. Ojalá me encuentres.

Eso es todo. Ahora os dejo con una canción.


sábado, 12 de agosto de 2017

La sala de espera

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Cuando tomas la decisión de hacer algo con tu existencia, apuntarte al gimnasio, intentar sacarme el permiso del coche, terminar la carrera (eso no es una obligación, es un deber para mí), tratar en lo humanamente posible de mejorar como persona y mejorar mi imágen física y espiritual y estás en un entorno que en un 90% no te va a reconocer ni bajo los efectos de la heroína que has mejorado como ser humano, como posible amante, como atleta y como ser social, y, ante tal frustrante realidad, decides, como ya he dicho en anteriores posts, que mi futuro se escribirá lejos de mi ciudad, en un nuevo y quizás mejor comienzo en otro lugar, entras en lo que se llama "la sala de espera": Has encontrado tus áreas débiles, conoces tu lugar, les estás poniendo remedio, pero eres consciente que para que ocurra dicha mejora se haga 100% efectiva te tienes que pirar, cortar amarras, hacer un hard reset y comenzar de nuevo en otro lugar, rezando a todo el santoral católico que todo salga un poquito mejor, porque aquí te han calado y no te van a dar más chances. Debes salir cuanto antes si no te quieres convertir en esas personas que solo sonríen el día que el cheque ingresa en el banco con el sueldo del mes y evitan así caer en exclusión social otro mes más, pues no tienen más apoyos que sí mismos.

El problema de la "sala de espera" es el siguiente: de ahí hasta que te quieres ir, hay un largo periodo en el que pueden pasar muchas cosas o ser como cuando el pueblo de Israel vagó por el desierto cuarenta años. O puede cambiar tu vida a mejor o, directamente, no cambiar y convertirse en un martirio que deseas que termine cuanto antes y aumentar tu deseo de huir y de empezar una nueva vida que, por favor, sea al menos un poquito mejor que la siguiente y tengas la buena fortuna de toparte con gente comprensiva y bondadosa dispuesta a darte ese nuevo comienzo y a darte la oportunidad de introducirte en un círculo social en el que se reunan las condiciones óptimas para poder tener aquellos logros que no se pagan con la Visa Oro. Has encontrado una puerta de salida, el botón de reset, pero hasta dentro de un rato no lo abren. Y te toca esperar. Te toca esperar y te sientes frustrado, te subes por las paredes. Ahora que has encontrado algo, que vaya usted a saber si será mejor, peor, mediopensionista o horriblemente malo, pero es la puerta que tienes que coger si quieres tener una ratio de probabilidades de éxito mayor que si te quedaras aquí y te dedicaras a lamer culos para limpiar tu nombre.

Quizás lo bueno que tiene la situación es que en la "sala de espera" hay mucho tiempo para pensar, hilar cosas, prepararse para el salto a la siguiente fase de tu existencia y, en suma, ver que todo puede ser del color de rosa. Pero también, si te persigue un pasado horrible, muchas malas lenguas y una serie de mentiras creadas en torno a una figura intransigente y autoritaria, quieres empezar a ver resultados cuanto antes. Y más cuando los últimos acontecimientos no te hacen sentirte el hombre más afortunado de la Tierra: intenté hacer una amiga (una amiga simplemente) y a esa supuesta "amiga" se la tragó la faz de la Tierra sin saber por qué porque no te dio ni una explicación y tenía hasta apalabrada la próxima quedada. Menos mal que tengo a mis amigos (los que de verdad me soportan, en las buenas y en las malas), la literatura, el gimnasio para ponerme fuerte y el permiso de conducir para hacer algo con mi existencia, porque si no... La sala de espera se me haría muy cuesta arriba.

Y tú, ¿estás en la sala de espera?

miércoles, 26 de julio de 2017

¡Mi gimnasio, libre de postureo, por favor! Como tener una vida sana sin morir en el intento.




Para los que os hayáis perdido con mis líos con Benihime y con Tontuela, me he apuntado a un gimnasio por los próximos 3 meses. Y después de seguir, otros tres meses y así, hasta que me tenga que ir a hacer la residencia (si por un casual me quedara, seguiría en el mismo gimnasio). No obstante, hay una pregunta que me plantea mucha gente y que nunca respondo, salvo casos muy puntuales: ¿A qué gimnasio vas? Y algunos diréis que qué bordería, que podría beneficiar a mi gimnasio haciéndole publicidad y tal. Pues ahora es el momento de explicar por qué no quiero.

La razón por la que no quiero decir a qué gimnasio voy es porque mucha gente de mi entorno es muy amiga del postureo y ya está en una forma física más fuerte que la mía porque llevan más tiempo yendo y no se acuerdan muchos ya lo que era ser del pelotón de los torpes. Además, cada vez que un sitio se pone de moda, se masifica, y mi gimnasio no es el gimnasio más grande de Albacete. No quiero pelearme por una pesa en una clase de entreno funcional. Pero la razón principal es el postureo: al gimnasio se viene a unir cuerpo y mente. Y si haces migas con los amiguis, compiyoguis, y puedes ligar mucho entre los tetes del gym o te conviertes en la próxima cachonda de Instagram a la que siguen todos los tíos de la ciudad y que presume de palmito de diosa griega y de vida crudiveganglutenfree Fitness de Nestlé, me alegro por tí, pero lo primero es enchufarse a la rutina quemagrasa y tonificante para que puedas comerte esa hamburguesa del Foster's Hollywood sin sentirte mal por ello. Lo demás, es innecesario y tóxico para los que te rodean. Tu deber es dejar el mundo, si puedes, si no mejor, igual que lo encontraste. No veo a muchas personas de mi entorno capaces de no hacer burla o comentarios jocosos del que va con la lengua fuera en clases de Cardio-Box mientras esas personas vuelan como pajaritos. No me los veo capaces de animar a las personas a ser mejores o a dar lo mejor de sí. Viven borrachos de su ego más de lo sanamente recomendable y necesario, y eso los convierte en pipol tope tóxica.

Y lo que es más grave, son una potencial distracción que te alejan de tu objetivo de estar mejor física y mentalmente. Otra forma de verlo. ¿Estudias igual en la biblioteca con gente normal que estando hincando codos al lado de Melania Trump? No, porque a Melania la querrías conocer y te pondrás de charleta con ella. Y lo mismo con gente que conoces un poco del hospital o de la facultad. Si los ves y están postureando o, lo que es peor, como diría Calle 13, esas nalgas de 14 quilates de pura boricua te hechizan y te hacen explotar la voluntad como palestino (somos humanos, tenemos ganas de follar), muchos seres con poquito espíritu o mínimo grado de automotivacion mandarán a la porra el planning del día y se pondrán a hablar, a coquetear con una persona que probablemente sea mentalmente más fuerte que ellos y les haga llaves de jiu-jitsu mentales, en el mejor de los casos les soloamiguearán porque es una buena persona y, en el peor de los casos, como hacen muchas, tienen al novio cerca, le silban y cuando te despiertas estás en el box 9 del servicio de Urgencias tras haber visto a San Pedro por unos minutos, porque el tío te ha dado hasta en el carnet de identidad (con parte de razón) y te has zampado las hostias sin saber siquiera de dónde venían. Por ello, si vienes de ser alguien que no ha sido el más querido ni el más popular, ni tampoco eres el principe de los posturetas, por tu salud mental y física, ve a un gimnasio en el que no conozcas a nadie, porque tías buenas hay en todos los gimnasios y, créeme, las chicas que conoces te van a parecer bastante feuchas, pero a estas no las conoces, y hay una barrera que te ayuda a ver, oír y callar, centrarte en tu cuerpo y entrenar. De vez en cuando, con disimulo y discreción, echas un ojo, pero... céntrate en ti y en tu cuerpo.

Otra de las razones por las que lo mantengo en secreto es porque el gym forma parte de mi restauración vital para un pronto retorno a la vida social y para alcanzar la mejor versión de mí mismo y los objetivos propuestos. No quiero que nadie me vea hacer un trabajo que tenemos que hacer todos en nuestra mismidad, en nuestra vida interior, con un compromiso adquirido con nosotros mismos. Además, el deseo de hacer deporte y estar más sano y fuerte física y mentalmente debe nacer de ti. No de querer ser el que se ligó a la guapa de su lugar de trabajo por ser un tete, sino de querer ser una persona que sea estimulante, equilibrada y capaz de vivir en un mundo que a todos nos es hostil e injusto.

Ahora os preguntaréis: Si hubieras coincidido con un compañero o coincidieras en un futuro con compañeros de trabajo, o no tuvieras más remedio que ir a un gimnasio en el que fuera medio hospital que conoces, ¿irías? Si, sin duda, pero advertido de los peligros del postureo y porque sé que en esa etapa estaré mucho más fuerte mentalmente, capaz de disociar la vida profesional de la vida personal mucho mejor y que ya tenemos unas edades y unos galones para estar serios y no hacer el imbécil. Además, el deporte es salud y eso prevalece a un entorno que eventualmente podría ser hostil,

Y con esto termina el post de hoy, que quiero ver los Soprano. Hablamos.

domingo, 16 de julio de 2017

No es país para hablar de política.

Soy español, y soy una persona que ha seguido de cerca la catársis política que ha vivido este país desde la caída del segundo gabinete del presidente Zapatero (cuyo principal legado es el matrimonio gay, la Alianza de Civilizaciones, la prestación de los 420 € de los parados de larga duración y Podemos, sin olvidarnos tampoco del mito de su ministra de cultura, apodada para los mármoles de la historia como la "Sindescargas", de infausta memoria para muchos internautas y muchos creadores). He seguido con interés el salto nacional de Ciudadanos y el nacimiento del movimiento político de Podemos, desde el día que apareció por primera vez Pablo Iglesias diciendo que a la derecha le olían los pies a franquismo hasta la fagocitosis del histórico Partido Comunista de España por parte de Podemos. Se han producido reformas importantes y un funcionamiento muy interesante e insólito del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, con una mayor variedad de posturas y en el que se ha escenificado un panorama que nos pone a un nivel democrático superior. Sin embargo, en la calle parece que aún el cambio político no haya llegado. España aparentemente está dividida entre rojos muy rojos y azules muy azules.Y es que desde el descalabro político del PSOE y su fingido giro a la izquierda (tan falso como el de Zapatero, que logró que cambiara el nombre de Izquierda Unida a Izquierda Hundida), España es un reflejo de sus creadores de opinión, divididos mayoritariamente en dos corrientes: los fans de Jorge Guillén y los que creen que no tuvimos bastante giro a la izquierda con Zapatero. Son radicalmente opuestos, pero, ¿sabéis?, son iguales. Igual de intransigentes e igual de incapaces de ver más allá de lo que sus líderes espirituales, con el pelo más o menos largo o la barba más o menos poblada, con más o menos cara de pantócrator románico, más o menos filobolivarianos, les comentan.

Los fans de Jorge Guillén creen en que viven atrapados en el poema Perfección, del mismo poeta de la Generación del 27: creen que el mundo está bien hecho desde el día 6 de diciembre de 1978, que nada hay que cambiar porque siempre todos (craso error) hemos vivido de maravilla desde que se firmó y entró en vigor la constitución. La Ley de Leyes es la sacrosanta excusa para no cambiar nada de la sociedad, aunque eso implique ignorar el mundo en el que vivimos y olvidarnos que estamos en 2017, no en 1978, que la Unión Soviética cayó y que el Muro de Berlín solo es un infame borrón en la historia de Alemania. Por su parte, los que creen que no tuvimos giro a la izquierda suficiente con Zapatero son unas personas que comparten la paranoia de la derecha, pero con otra dirección: creen que vivimos en una dictadura franquista (cuando hace más de 40 años que Franco falleció), en poco menos que un país fascista, machista, y clasista, absolutamente irrespirable, en el que todos los empresarios son unos malvados malechores y que cada movimiento político o económico procedente de una mano que no sea el Estado es poco menos que una infame conspiración neoliberal y heteropatriarcal prodecente del IBEX35 y de su cuñado Remigio, que es de la cuerda política opuesta y le han ascendido mientras él sigue cobrando el mismo sueldo desde hace 12 años.

Por muy diferentes que parezcan, ambos comparten un denominador común: separan a las personas, las enfrentan (recuerdo aquella Navidad en la que nos llamaron a votar y en la que probablemente más de un hijo perroflauta -que no hippilongo- o un cuñado autoparodia del calvinismo acabaron en el hospital o en el cuartelillo de la Guardia Civil) y lo que es peor, aspiran a mantener situaciones insostenibles para mantener ciertos intereses y ciertos principios en el poder que distan mucho de ser las familias o "la gente normal", el desarrollo industrial o el "rescatar a la gente antes que a los bancos". Y a los que piensan distinto de ellos, los llaman o "populistas", "inmaduros", "pichones", "peligrosos marxistas carentes De Dios" o "fascistas", "fachas", "cuñaos" (aquí, sin justificación". En definitiva, repiten consignas.

Y lo que es más triste de esto es que se creen que son súper abiertos de mente, cuando su mente va pareja con su sexualidad: se creen John C. Holmes o Emmanuelle, pero moral, sexual y políticamente son más estrechos que sus abuelos, combatientes de la guerra civil y/o fervientes católicos o seguidores de las directrices del Partido. Por ello, España es uno de los peores países para hablar de política, con permiso de Argentina, el Irán Islámico, Corea del Norte, Cuba, Venezuela o cualquiér régimen autoritario.

Hasta que los españoles no aprendamos a separar nuestros principios políticos de lo personal, hasta que los españoles no nos liberemos de prejuicios, este país va a estar en punto muerto, con 17 millones de personas trabajando para los demás y el resto viviendo, con mayor o menor grado de merecimiento, de los demás, y, lo que es más grave, incapaces de debatir de cosas serias. Y si esa intransigencia nos trae más Jorge Guillén con más fingido calvinismo o más progresismo dicho desde el salón de casa y desde una posición de condescendencia máxima que lo hace lo más hipócrita y menos creíble de la historia.

viernes, 26 de mayo de 2017

TRACTO DE SALIDA: Adiós, grupo B, como veo yo la llegada al paraíso de mis amigos, "a fer la má".

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Esta es una imagen que me recuerda a los años en mi clase.

Los que me conocen saben que mi relación con mi clase no ha sido nunca para tirar cohetes. Ha habido años que ha sido espantosamente mala. Pero desde tercero, la cosa empezó a mejorar, al igual que yo iba mejorando, y logré hacer un par de amigos y algunas buenas conocidas. Pero nunca fue buena. Siempre me he enfrentado a ellos, bien por razones políticas, por razones sociales, bien porque a veces se hacía patente la hipocresía característica de una carrera en la que el choque de egos es el pan nuestro de cada día, o bien por mis (y a veces, sus) pésimas habilidades sociales.

Los años me han mejorado, pero hoy, 26 de mayo, es el día en el que todo ha terminado. En el momento en que la pediatra dejó de dar clase, y mi delegada me dijo que quedaban tres clases de cardiología, me quedé extasiado. He sufrido mucho y lo he pasado fatal, porque, si bien en mi clase había gente muy buena, no hemos sabido cubicar y la hipocresía nacida del choque de egos han apartado la posibilidad de ser ellos y yo algo más que unas personas que se juntaban para estudiar medicina y de vez en cuando ir todos en familia al cine, de casas rurales, o qué sé yo. Nunca con ellos sentí una confianza muy grande y todo me parecía raro.

A su lado maduré como médico, avanzando curso a curso, pero... Como persona, quitando notables excepciones, me han aportado más bien poco. Ellos, junto con otras, son las razones por las que me tendrán que pedir todos los que puedan si quiero hablar en la graduación, porque por ahora, mi respuesta es un suave pero firme no. No doy mis mejores palabras a una clase o a una promoción que, quitando cinco personas, ninguna me ha llegado a la almendra. Y es que quienes me han ayudado mayormente a seguir adelante y a ser mejor persona son la gente mayoritariamente de las dos promociones anteriores a la mía: la Reprogramadora de Almas, El chico del bus, la Gonpé, la Chica del Vestido Rojo, Marley Gal, las Maestras del Juicio Final, Patroclo, Mambí, Anaconda, SuperM, Padrino, Teutona, el clan de las Toledanas, Piketty... Esa gente es la que hace que hoy esté más cerca de conseguir mi meta de ser médico, de mi sueño dorado, de mi plaza. Qué pena que la mayoría de ellos no lo vayan a ver en directo, porque se lo merecerían, para ver que esas tardes desgañitándose y aquellas charlas preparatorios de los cursos en el mes de julio y agosto hasta las tres de la mañana han valido la pena, porque han hecho mucho bien. Me han hecho más adulto, me han hecho mejor persona, me han hecho valorarme más, querer más a quién vale la pena y esforzarme más por ser mejor estudiante y, sobre todo, mejor persona. A estas personas les debo prácticamente todo. Sobre todo, el presente y el futuro, porque he pasado de tener un futuro cerrado a tener un futuro abierto en el que hay posibilidades de conseguir grandes cosas, incluyendo todo lo que soñé algún día


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Últimamente, tengo ideas sobre el futuro y viendo a mis amigos ser los príncipes del mambo por los hospitales siendo ya doctores o ya acariciando con la palma entera el cielo... Ojalá tenga suerte y caiga en un hospital en el que haya tan buen rollo como en el que tuvo la fortuna de caer la Reprogramadora de Almas y que sea capaz de tener tan buenos amigos como los que he ido haciendo aquí y los que, por ahora, parece que están haciendo tanto, la Reprogramadora de Almas, la Hematoprincesa, el Ángel de Interna y Marley Gal. Aunque quizás eso es fácil, si partes de la premisa de que la experiencia UCLM-AB es la mejor manera de perder la fe en la humanidad -salvo que alguien te recuerde que existen personas que valen la pena y que están donde tienen que estar y es cerca de tí, que cada vez que los ves, tu fe en ella se restaura-. 

Sea como sea, si todo falla, siempre me queda una expresión que la oí no sé donde y se me ha pegado al igual que el "gilarse", que es "a fer la má", y es a donde yo mandaré a aquellos que no me caigan muy allá o no me hagan sentir bien. "A fer la má", "al carrer", "a fer punyetes", "a freír monas", y así hasta el clásico "a tomar el viento a la farola" (Creíais que iba a decir a tomar por culo, ¿eh? XD)


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Con esta reflexión me piro a estudiar, que al futuro no se llega fantaseando y soñando. En la siguiente entrada os hablaré de caprichos que satisfaré tan pronto empiece a trabajar. ¡Hasta otra!


martes, 23 de mayo de 2017

4,5/8 o 5,5/8, las "Batas" de los Patrones, tarjetas rojas, el Ángel de Interna y Pediatria.

4,5/8 Asignaturas, O 5,5/8, si contamos Salud Pública (pendiente de ver si me dan la luz verde del parcial que tengo suspenso con un 4,62 y me salvan de la quema). Esto quiere decir que, aprobando Pediatría, puedo ponerme con pie y medio en Sexto en menos de un mes y casi dos (las recuperaciones de nefro y gine son en julio) para ponerme a pie y medio de conseguir el título de Graduado en Medicina. ¡Cómo ha pasado el tiempo! ¡Qué cerca estoy de conseguirlo!!!!! =D No me lo termino de creer!!!! :D

Últimamente estoy motivado, y no solo porque las cosas estén cuadrando, sino porque también mis amigos, los Patrones... Son ya los Patrones Doctores!!!! Sin ir más lejos, el viernes pasado estuve en su "Fiesta de las Batas" y no sabéis lo bien que lo pasé!!!! Aparte de tontear con muchas chicas, estuve bien acompañado de mis amigos Anaconda, Mambí y Patroclo, así como de la última incorporación a mi zona de influencia: El Ángel de Interna. Para quiénes no sepáis quién es el Ángel de Interna, el Ángel de Interna, a diferencia de los demás seres celestiales, tiene sexo y es una chica. Una chica que estudió con la carrera con Tontuela (mi último fichaje, actualmente traspasada al Hospital Univesitario de León en el Servicio de Digestivo a precio de nota que pone Por favor, señores digestólogos, cuiden de Tontuela y tengan paciencia para no tirarla al río Bernesga, porque la criatura no se cosca demasiado o, como diría mi abuela, Caballo, caballo mío, no te puedo mantener...) y que es la Internista Primada de la Mancha, o lo que es lo mismo, la primera en escoger Medicina Interna en el Hospital Universitario de Albacete.  Como su sobrenombre indica, el Ángelito es un angelito, una de esas chicas superdulces que deseas, con solo estar diez minutos con ella, casarte con ella o, por lo menos, que no desaparezca de tu existencia, porque es la encarnación de la dulzura y bondad más pura. La acompañaba también otra vieja amiga mía, una chica que la llamo yo la Reina Bisturí, ya que será la nueva residente de Neurocirugía del Hospital de Vigo, porque para eso ella lo vale, así como una chica que me va a dar clase en la academia del MIR el año que viene, a la que llamaremos Hammer Girl (es resi de Trauma). 

También conocí a la Hematoprincesa, la nueva residente de Hematología del Hospital de Albacete. Y la conocí de una manera bastante tonta: tratando de seducirla. Es muy guapa, las cosas como son, y te llama la atención y eso que la belleza es común hoy día y nunca ha sido tan fácil ser guapo. Intenté seducirla, pero como la reconocí, paré de ligar con ella y en ese momento, empezamos una charla muy simpática. No es que no me gustara tener de novia una residente o una chica un poco más mayor, pero creo que, si por algún casual no me voy de Albacete, es mejor que de momento espere. Además, tampoco quiero tener fama de ser el desgarraenaguas del Hospital. Al final, la Hematoprincesa y yo nos hicimos muy amigos. Con ella pasé muy buenos ratos, al igual que con la Reina Bisturí y el Ángel de Interna.

En cuanto a seducción, la Hematoprincesa no fue la única en saber lo que es "la experiencia Raquis", sino que también traté de ligar con una chica amiga de la Señorita Vainilla -exnovia (ahora amiga) de Mambí-. Me atraía esa chica, pero al final, no hubo posibilidad de conocerla mejor e incluso, quién sabe... Besarla tal vez. No era la más guapa, pero sí cubría sobradamente las expectativas de un hombre normal en cuanto a chásis. Me gustaba además su aura de misterio, propia de una artista. Elegante, pero a la vez, corriente. Me hubiera gustado conocerla más, aunque luego no llegarámos a nada. Lástima que aparecieron amigos suyos y aquello se fastidió. So sad. :S

Tras reponer fuerzas, empecé a preparar mi examen de Medicina de Familia, esperando también una visita de Tontuela, pero como me dejó plantado a las 22:00h tras decir que venía a última hora, desaprovechando la mejor oportunidad que tenía Tontuela de recuperar al menos una amistad, le dije lo que toda persona que da demasiadas oportunidades...

Sí, amics i amigues, Tontuela AL CARRER.




AL CARRER: The origins. (Sonido: RAC1)

Sí, Tontuela recibió tarjeta roja. O como le dije, es mejor que sigamos caminos separados, porque me sentí totalmente decepcionado. La he borrado de Facebook y de mi móvil. La voy a echar de menos un poco, porque he compartido con ella muchos momentos buenos, pero teniendo en cuenta lo mucho de los nervios que me ha puesto con sus cambios de humor que hacían nuestra relación de amor-amistad-cosa rara algo como el Guadiana (desaparecía y aparecía) trufada de "Tontuela descubre el sexo sin llegar a la penetración", su escasa consideración a mis sentimientos en algunas ocasiones y su escaso ardor pasional (bastante estrechica, la criatura) ha desembocado en lo que todos nos esperábamos...
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Tarjeta roja directa. Tontuela AL CARRER. Se acabaron las tonterías. Tarjeta roja directa.  Adiós, Tontuela. Que seas muy feliz. Y no hagas una cagada como prometer que me venías a ver y al final no venir a verme. Hemos terminado.

Es a veces un poquito triste ver ir a alguien con el que has compartido un año de tu vida, pero bueno, también es culpa suya por alejarse de todos los estímulos positivos y dejarse arrastrar por ese ambiente familiar que tiene y no atreverse a explorar y a conocerme. 

A pesar de todo, la pérdida de Tontuela no me supuso ninguna merma, y pude sacar una notaza en el examen de Medicina de Familia, llevándome a casa una gran felicidad y el fin de las clases por la tarde en 5º. Ahora me toca centrarme en Pediatría y disfrutar de lo que me queda, que en seguida se termina esto. Disfrutar de los amigos, del final y de todo lo que es dar los últimos paseos en el Hospital... Y bueno, pues... ¡Me tengo que ir a estudiar! Nos vemos por aquí!